Posadas y Montevideo
Recoleta, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Alquilada
- -
- OCAMPO0002
- Departamento
- 1965
- 3
- 2
- 1
- 160 m²
- 9
- 9
- 1000
- Residencial, Turística
- Luz Ocampo
Cercano
- Restaurantes
- Tiendas
Electrónica y electrodomésticos
- Teléfono fijo
Exterior
- Garaje
- Balcón
- Terraza
- Estacionamiento
General
- Ascensor
- Portero
- Seguridad 24 Horas
- Cocina completa
- Acceso para discapacitados
- Caja fuerte
Restricciones
- Permitido fumar
Descripción
En el exclusivo barrio de Recoleta, departamento de categoría con la mejor vista a jardines.Gran recepción: living (8mx4m), comedor (4x4)y escritorio (4x3)(o 3er dormitorio). Tanto el living como el escritorio dan al frente, a los Jardines del Palacio de la Nunciatura y el jardin escalonado del Park Hyatt Palacio Duhau.
Piso alto, lleno de luz y sol.
Dos amplios dormitorios (4x3,60)
Profusion de excelentes placares (interiores en boiserie)
2 baños completos (recien reciclados)
Cocina con comedor de diario. Lavadero. (recien reciclados)
Dependencias de servicio amplias.
Servicios Centrales.
Vigilancia 24 hs. Cochera.
Cuando en 1580 Juan de Garay fundó la Ciudad de Buenos Aires, repartió tierras entre los integrantes de su expedición. El sector comprendido por el actual barrio de Recoleta fue concedido a Rodrigo Ortiz de Zárate. El nombre de este barrio porteño deriva del Convento e Iglesia de los frailes recoletos que llegaron aquí a principios del siglo XVIII. Era común que las órdenes religiosas tuvieran sus conventos alejados del centro de la metrópoli (por esos años limitada al entorno de la Plaza de Mayo) para las prácticas de retiro espiritual y contemplación. Hacia fines del mismo siglo las grandes chacras y quintas, como también los baldíos deshabitados del lugar, comenzaron a dividirse y a poblarse. El único camino que unía la zona con el centro era una calle larga, la actual avenida Quintana. Hacia 1830 se inició la remodelación urbana de Recoleta, con la apertura de la avenida Callao. Tras las frecuentes epidemias de cólera y, sobre todo la de fiebre amarilla de 1871, las familias más ricas del sur de la Ciudad se desplazaron al Norte y así fueron poblando la zona. La consolidación definitiva del barrio fue obra del primer intendente de la Ciudad, don Torcuato de Alvear. A partir de entonces comenzaron a construirse opulentos palacios rodeados de jardines, copiando el modelo europeo, especialmente el francés. Los arquitectos y la mano de obra eran por lo general extranjeros, y los materiales, importados. Hoy el barrio se distingue por la calidad de su arquitectura, el carácter aristocrático de sus residencias y palacios, y sus espléndidas plazas. La Iglesia, el Cementerio y el actual Centro Cultural constituyen un conjunto arquitectónico rico en historia. Una serie de locales de esparcimiento convoca a los visitantes conjugando música, gastronomía y paseo. En los espacios verdes, de vegetación profusa y árboles añosos, se desarrolla un amplio abanico de actividades, donde convergen el quehacer cultural y la recreación junto con recitales, ferias y exposiciones.




